DOMINGO, DIA 2
Llegamos a nuestro destino a las 7:15h de la mañana (02:15h
en España).
Lo primero que hicimos fue sacar dinero del cajero.
Llevábamos tarjeta de EVOBANK con la que no te cobrán comisión y, aunque en los
cajeros tailandeses si cobran 180 THB (bath) cada vez que sacas, al sacar la
cantidad máxima (20000 THB) con el cambio que aplicaba Evo Bank nos salía mejor
que el cambio que te ofrecían en las casa de cambio.
Si no os queda más remedio que hacerlo, cambiad lo justo en
el aeropuerto para el taxi y algo más, ya que en Bankgok vais a encontrar
lugares de cambio de moneda por todos sitios y con mucho mejor cambio que en el
aeropuerto.
Con algún bath y las maletas en la mano, nos dirigimos a la
planta 1 del aeropuerto donde se encuentra la parada de taxis públicos, son muy
fáciles de localizar siguiendo las
señales del propio aeropuerto. Una vez dentro del taxi, lo que nos esperábamos,
le enseñamos la dirección y en lugar de poner el taxímetro quiere negociar
precio. Cuando le decimos "meter" señalando el taxímetro nos dice
algo que no entendemos y como estábamos cansados después del largo viaje y la
cantidad no era desproporcionada decimos aceptar así que por 600 THB en unos 35
minutos estábamos en la puerta de nuestro hotel.
El hotel que escogimos para nuestra estancia en Bangkok fue
el Tara Place, no muy lejos de Kao Shan Road y de la parada de barco N13 "Phra
Arthit". Está muy bien, el personal muy amable, tiene tuc-tuc gratuito al Gran
Palacio y a Kao Shan y está bien ubicado.
Como era muy temprano todavía no estaban preparadas las
habitaciones así que dejamos las maletas, tomamos un café en la recepción del
hotel (en la mayoría de los hoteles disponden de este servicio de forma
gratuita) y nos dispusimos a dar nuestro primer paseo por Bangkok.
Nuestra idea era dar un paseo en barco por el río para
ubicarnos y llegar a la zona de Chinatown. La parada del barco más cercana al
hotel, N13 "Phra Arthit" (5 minutos andando) está justo al lado de un
pequeño parque llamado Santichaiprakan que tiene un pequeño fuerte.
Tras dar una pequeña vuelta por el parque fuimos al
mostrador a comprar los tickets, la
primera señora con la que nos encontramos nos preguntó donde íbamos y nos dijo
que eran 900THB, sabíamos que no podía ser porque habíamos buscado toda la
información de los precios y rutas por internet así que nos dirigimos a una
segunda mujer (justo al lado de la primera y en el mismo mostrador) y cogimos
un billete de ida en el barco turístico (120 THB, 40 por cada adulto y dos
medios por los dos niños). Creemos que la primera mujer era de una empresa
privada que transporta turistas por el río.
En esa misma parada paran también los barcos de la bandera
naranja cuyo billete vale 15 THB por persona. Este barco, que cogimos a la
vuelta muy a pesar de la señora que vendía los tickets que nos quería vender el
turístico otra vez porque decía que para el naranja tendríamos que esperar 30
minutos (falso), va mucho más lleno y el
personal de abordo no deja de dar gritos.
Tras el paseo en barco, desde el que se pueden ver desde un
centro comercial moderno hasta las pobres casas sobre el río con sus pilares de
madera que parece que se van a caer, llegamos a la parada N5 Ratchawong que da
acceso directo a Chinatown.
Chinatown es una zona de olores intensos muchos puestos
ambulantes y mucha gente. Fuimos dando un paseo hasta llegar a Wat
Traimit, donde está el buda de oro más grande del mundo, la verdad es
que impresiona bastante. Justo enfrente hay un templo chino bastante curioso y
fue ahí donde experimentamos por primera vez la picaresca tailandesa. Un señor
mayor con un inglés excelente se acercó a nosotros de forma muy amable
preguntándonos de donde éramos y nos dijo que no nos debíamos perder una
excursión al mercado flotante, nos escribió en un papel donde debíamos ir y
cuanto pagar y nos quiso acompañar al tuc tuc y cuando le dijimos que ya
veríamos después de visitar el templo rompió el papel con los datos y se
enfadó... había perdido su comisión. Poco a poco nos fuimos dando cuenta en
Tailandia que la gente es amable y siempre guarda una sonrisa, pero que es
habitual que en cuestión de turistas mucha gente se quiera llevar comisión,
principalmente en Bankgok. Caminando de vuelta a Ratchawong, otro señor nos
quiso hacer creer que estábamos perdidos para que cogiésemos un tuc tuc en
dirección contraria...En todo caso, siempre respondíamos con una buena sonrisa y
un rotundo "No, thanks!"

Comimos en un restaurante chino, nos costó mucho
entendernos, pero finalmente comimos arroz (muy especiado, no nos gustó
demasiado), noodles fritos (buenísimos), verdura y una especie de guiso de pollo
con buen sabor.
Por la tarde nos acercamos a la famosa Kao Shan Road, una
calle bulliciosa con numerosos puestos
ambulantes, bares, guest house, casas de masajes y casas de cambio (con cambio
mucho mejor que en el aeropuerto) donde encuentras gente de todos los lugares
del mundo.
A estas alturas estábamos ya muy cansados (especialmente los
niños) así que cenamos algo cerca del hotel y nos acostamos pronto