sábado, 15 de agosto de 2015

SABADO, DÍA 8

Hoy es el primer día que nos damos un poco de tregua y nos levantamos más tarde, a las 8:00. Aunque Iria ya llevaba un rato dando vueltas por la habitación. El desayuno nos lo tomamos también con algo más de tranquilidad.

Nos habíamos planteado hacer visita a la Ciudad Antigüa, que es la parte amurallada de Chian Mai. Está a unos 3 km más o menos del hotel y entre ir andando o coger algún medio de transporte nos decidimos por la primera opción. Las razones, de carácter práctico, la oficina de correos estaba de camino y había que echar las tradicionales postales y teníamos una bolsa de ropa sucia por lavar (empezaba a escasear la muda) y hacía un par de días que habíamos visto una señor que lavaba ropa en uno de los callejones  cercanos al puente de Nawarat. Cuando llegamos allí estaba cerrado, aunque ponía que abría de 8 a 19:00, así que nos acercamos a un local de al lado a preguntar. Eran costureras que no hablaban nada de inglés pero al vernos con la bolsa del Carrefour llena de ropa y por el tradicional lenguaje de signos quedamos en que se lo entregaba a la señora de la lavandería. No se, de estas veces que confías en que las cosas funcionan y van a salir bien, porque Pablo (es un agobio de niño)dio por supuesto que aquello nos iba a suponer un cambio de vestuario.

El punto de inicio de la ruta de hoy en la ciudad antigua fue el Wat Phra Singh (llegamos en tuk tuk desde la zona donde habíamos dejado la ropa), allí en la puerta nos asaltó un conductor tuk tuk en la puerta ofreciendo tour por la ciudad por 100THB y con buenas referencia escritas en castellano por alguno de sus clientes. Como siempre le dijimos que no con una sonrisa y él se alejó molesto hacia otros turistas. Este templo es bastante grande, un complejo con varios edificios (como muchos otros templos que visitamos)donde se desarrolla la vida de los  monjes. En él se encuentra el buda león. Lo que más nos gustó fue un pequeño edificio con las paredes pintadas. A los niños les llamó mucho la atención la presencia de esculturas de monjes que parecían muy reales.

  














Después visitamos el Wat Phan Tao, un templo muy bello hecho por completo  (templo de Teka). Finalmente visitamos el Wat Chedi Luang que destaca por su chedi en ruinas. En todos estos templos (y en general en los templos de Chiang Mai) son bastante exigentes con el tema de la vestimenta siendo necesario llevar hombros y rodillas cubiertas (hacen especial énfasis en las mujeres)





Paseando llegamos hasta la zona del mercado nocturno para llegar a comer al Lemon Grass (calle Loi Kroh )un restaurante en el que las noches anteriores habíamos visto mucha gente esperando. La verdad es que comimos bastante bien el clásico Pad Thai, rollitos vegetales, arroz frito con pollo y noodles en salsa de soja. Tiene las paredes llenas de dedicatorias de gente que ha pasado por allí incluida una de madrileños por el mundo. Se llenó enseguida. 









Por la tarde nos fuimos al Waralot market a seguir con alguna compra, hicimos un descanso en un café y como teníamos que esperar algo más por la colada nos metimos en un salón de masajes para darnos uno de los famosos masajes Thai.





De vuelta al hotel un baño en la piscina y cena en el mismo hotel, arroz con tortilla, hamburguesa y de nuevo Pad Thai. Todo estaba muy bueno aunque la hamburguesa, al igual que en el resto de los sitios fue muy cara en proporción al resto de platos.