MARTES, DÍA 18
Hoy era nuestro último día en Bangkok y no queríamos irnos
sin visitar el lugar donde días atrás se había cometido el primer atentado en
la ciudad, el templo de Erawan. Como
está cerca de los grandes centros comerciales de la ciudad y nos habíamos
quedado con la curiosidad de pasear por su interior decidimos primero curiosear paseando por el Siam Paragon y admirar los concesionarios de coches que tiene
en su interior (Ferrari, Mc Laren, Rolls Royce, Porche…), si todos dentro del
centro comercial.
Después nos acercamos caminando al templo de Erawan que
había recuperado la normalidad aunque continuaba con una lona que ocultaba los
destrozos ocasionados por la bomba.
Como todavía teníamos tiempo antes de comer decidimos darnos
un último masaje cerca del hotel, los niños de piés y nosotros tailandes pero
con aceite. Cuando salimos de allí teníamos hambre, la horita de masaje había
retrasado nuestro horario habitual de comidas durante estos días en Tailandia.
Decidimos comer en Jenny, un pequeño local de comidas en las calles al hotel…exquisito,
incluido el postre, stiky-rice.
A partir de aquí todo se resume en la frase “todo lo bueno
se acaba” : recoger mochilas en el hotel, taxi al aeropuerto y vuelta en avión
a Madrid en la hora prevista.
Nos quedamos con un país increíble, con varios viajes en uno
mismo y con ganas de haber visto más cosas. Esa sensación es buena al final de
un viaje como este, deja intacto y reforzado el espíritu de aprender viajando.