martes, 25 de agosto de 2015

MARTES, DÍA 18

Hoy era nuestro último día en Bangkok y no queríamos irnos sin visitar el lugar donde días atrás se había cometido el primer atentado en la ciudad, el templo de Erawan.  Como está cerca de los grandes centros comerciales de la ciudad y nos habíamos quedado con la curiosidad de pasear por su interior decidimos primero curiosear paseando por el Siam Paragon y admirar los concesionarios de coches que tiene en su interior (Ferrari, Mc Laren, Rolls Royce, Porche…), si todos dentro del centro comercial.

 



Después nos acercamos caminando al templo de Erawan que había recuperado la normalidad aunque continuaba con una lona que ocultaba los destrozos ocasionados por la bomba.


Como todavía teníamos tiempo antes de comer decidimos darnos un último masaje cerca del hotel, los niños de piés y nosotros tailandes pero con aceite. Cuando salimos de allí teníamos hambre, la horita de masaje había retrasado nuestro horario habitual de comidas durante estos días en Tailandia. Decidimos comer en Jenny, un pequeño local de comidas en las calles al hotel…exquisito, incluido el postre, stiky-rice.



A partir de aquí todo se resume en la frase “todo lo bueno se acaba” : recoger mochilas en el hotel, taxi al aeropuerto y vuelta en avión a Madrid en la hora prevista.


Nos quedamos con un país increíble, con varios viajes en uno mismo y con ganas de haber visto más cosas. Esa sensación es buena al final de un viaje como este, deja intacto y reforzado el espíritu de aprender viajando.





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