jueves, 13 de agosto de 2015


JUEVES DÍA 6

Habíamos quedado con nuestro conductor a las 7:30h de la mañana en el hotel, así que desayunamos tempranito y nos pusimos en marcha. Nos dirigimos a unos 16 km de Chiang Mai hacia el noroeste con destino al Parque Nacional del Doi Suthep-Pui. Son los picos sagrados de Chiang Mai y están abarrotados tanto por turistas como por lugareños.

La carretera como buena carretera de montaña es sinuosa y conforme vas subiendo de altitud se agradece el descenso de temperaturas. Nuestro conductor paró en la puerta de del Wat Phra That Doi Suterp, uno de los templos más sagrados del norte del país. La intención era visitar el parque Natural (la entrada está dos km más arriba) y caminar por los senderos más típicos hasta visitar un par de cascadas famosas que hay en el, pero la tromba de agua que se inició fue considerable y con los niños no era cosa de adentrarse a patear.
Mientras estábamos por los alrededores del templo, entre las innumerables cosas que te ofrecen hay un grupo de conductores con sorng-taa-ou (camionetas con asientos) que ofrecen llevarte a un poblado más al norte de la tribu White Hmong. Negociamos con ellos y nos llevo uno de los señores por la carretea, que unos km más adelante se convertía en un camino lleno de baches y angosto que discurría por cafetales. La imagen era preciosa, pero no teníamos aun todas con nosotros de a dónde nos dirigíamos. Llegamos a un poblado "SriNehru School" con una estampa muy curiosa. hicimos una visita por el pequeño poblado y visitamos la escuela done, increíblemente, había muchos niños y niñas. Casas de madera elevadas, zapatos en las puertas, gallinas entrando en las clases mezclándose con murales y pinturas de colores y , eso sí, todos ellos con uniforme. Descalzos pero con uniforme.



Tras la caminata por el poblado nos dirigimos a una plantación de café por una bonita ruta que nos llevaba hasta donde nos esperaba el conductor. Allí degustamos un poco de café con galletas y y nueces de macadamia...buenísimas. Una vez en el vehículo hicimos el camino inverso.






Ya en la puerta del Wat Phra That Doi Suterp compramos los tickets y subimos por las escaleras (306, Iria las contó). La otra opción es coger una especie de funicular, pero no merece la pena. El templo estás construido sobre un pico en forma de terraza y, si las nubes lo permiten, se pueden contemplar unas vistas bonitas...no fue nuestro caso.

           

Nuestra siguiente parada fue el Tiger Kindom, un recinto con tigres de todas las edades a los que puedes acariciar y con los que te puedes fotografiar. Los hay de distintos tamaños, los niños sólo podían visitar a los más pequeños pero nosotros decidimos entrar también a ver a los mas grandes.

Como había mucha gente y era la hora de comer, cogimos las entradas (tienen un numero asociado del orden para entrar a las jaulas) y nos fuimos a comer, los niños unos spaguetti con salsa de tomate y nosotros comida tailandesa (Pad Thai y noodles con salsa de soja) que estaban muy buenos.

La experiencia con los tigres fue increíble, nunca la olvidaremos, aunque hemos de decir que impone, sobre todos los grandes y después de ver como jugaban entre ellos justo antes de entrar…

  















Al salir le dijimos a Mr Somset que no nos dejase en el hotel, que preferíamos ir al Wararot Market y alli nos despedimos de él (a pesar de que su ingles era escaso nos entendimos perfectamente y fue muy amable y dispuesto en todo momento). Este mercado se entremezcla con el barrio chino de Chiang Mai y es un batiburrillo de puestos de todo tipo, desde anguilas o tortugas, pasando por frutas y verduras, frutos secos hasta todo tipo de ropa y complementos, pasado por cacharrería varia del todo a 100...eso sí, desordenado y caótico a más no poder, pero sin perder el encanto de un lugar exótico, adiferencia del Night Bazar, que está más orientado a productos para el turista.

Ya de vuelta al hotel pasamos por uno de los innumerables Seven eleven para comprar algo de cena y tomarlo en la habitación del hotel.