MIERCOLES, JUEVES Y VIERNES, DÍAS 12, 13 Y 14
Los dos siguientes días los dedicamos a descansar en la
piscina y playa del hotel y a recorrer la isla... El primer día descubrimos la
playa que más nos gustó, bueno más que una playa una cala entre Chaweng y
Lamai: Silver Beach de aguas tranquilas, cristalinas y arena blanca, preciosa.
También visitamos las rocas conocidas cono el abuelo y la
abuela que representan los órganos genitales masculinos y femeninos
respectivamente.
Las playas de Chaweng y Lamai son inmensos arenales donde
hay mucho ambiente y puedes alquilar motos, bananas, jet...la playa de Mae Nam
es mucho más tranquila aunque al encontrarse más al norte también es mucho más
ventosa.
Otro de los puntos de interés de la isla es el Big Buda,
cerca de la playa de Bophut y
del aeropuerto, un gran buda que preside la isla.
Los dos días que paseamos por la isla comimos en el mismo
sitio un bar en la carretera en Lamai con una comida espectacular, muy buena
atención y muy buen de precio (eso si muy picante... aunque ello decían un poco
picante...) y sin cerveza
Dos de los días cenamos y paseamos por Fisherman
village, aunque sus restaurantes tenían
muy buena pinta y buen marisco a mejor coste que en España, no probamos ninguno
de los restaurantes, comimos en la zona común donde cada uno podía elegir el
tipo de comida que quería (aquí descubrimos la "carne picada" con
basil").
Para el último día dejamos la excursión al Parque nacional
marino de Anthong un conjunto de 42 islas (muchas de ellas islotes) sólo
habitadas por los monos y con unas formaciones rocosas y unas vistas
espectaculares. Dicen que, aunque la película se rodó en la zona de Pukhet, el
autor del libro de La Playa se inspiró en las islas de este parque.
El mar estaba algo revuelto (hacía bastante viento) así que
el viaje a y desde el parque fue muy movido pero allí disfrutamos mucho de las
increíbles vistas.
Además hicimos kayak y snorkel (esta actividad nos encantó,
especialmente a los niños que pudieron disfrutar de un montón de peces de
colores que se acercaban a nosotros...)
Ya por la tarde volvimos a Fiseherman Village en esta ocasión
para pasear por el mercadillo nocturno que montan allí los viernes y en el
mercadillo nos dimos un pequeño capricho, unas cookies que vendría un francés y
que nos supieron a gloria…