JUEVES DÍA 6
Habíamos quedado con nuestro conductor a las 7:30h de la
mañana en el hotel, así que desayunamos tempranito y nos pusimos en marcha. Nos
dirigimos a unos 16 km de Chiang Mai hacia el noroeste con destino al Parque
Nacional del Doi Suthep-Pui. Son los picos sagrados de Chiang Mai y están
abarrotados tanto por turistas como por lugareños.
La carretera como buena carretera de montaña es sinuosa y
conforme vas subiendo de altitud se agradece el descenso de temperaturas.
Nuestro conductor paró en la puerta de del Wat Phra That Doi Suterp, uno de los
templos más sagrados del norte del país. La intención era visitar el parque
Natural (la entrada está dos km más arriba) y caminar por los senderos más
típicos hasta visitar un par de cascadas famosas que hay en el, pero la tromba
de agua que se inició fue considerable y con los niños no era cosa de
adentrarse a patear.
Mientras estábamos por los alrededores del templo, entre las innumerables cosas que te ofrecen hay un grupo de conductores con sorng-taa-ou
(camionetas con asientos) que ofrecen llevarte a un poblado más al norte de la
tribu White Hmong. Negociamos con ellos y nos llevo uno de los señores por la
carretea, que unos km más adelante se convertía en un camino lleno de baches y
angosto que discurría por cafetales. La imagen era preciosa, pero no teníamos
aun todas con nosotros de a dónde nos dirigíamos. Llegamos a un poblado
"SriNehru School" con una estampa muy curiosa. hicimos una visita por
el pequeño poblado y visitamos la escuela done, increíblemente, había muchos
niños y niñas. Casas de madera elevadas, zapatos en las puertas, gallinas
entrando en las clases mezclándose con murales y pinturas de colores y , eso
sí, todos ellos con uniforme. Descalzos pero con uniforme.
Ya en la puerta del Wat Phra That Doi Suterp compramos
los tickets y subimos por las escaleras (306, Iria las contó). La otra opción
es coger una especie de funicular, pero no merece la pena. El templo estás
construido sobre un pico en forma de terraza y, si las nubes lo permiten, se
pueden contemplar unas vistas bonitas...no fue nuestro caso.
Nuestra siguiente parada fue el Tiger Kindom, un recinto con
tigres de todas las edades a los que puedes acariciar y con los que te puedes
fotografiar. Los hay de distintos tamaños, los niños sólo podían visitar a los
más pequeños pero nosotros decidimos entrar también a ver a los mas grandes.
Como había mucha gente y era la hora de comer, cogimos las
entradas (tienen un numero asociado del orden para entrar a las jaulas) y nos
fuimos a comer, los niños unos spaguetti con salsa de tomate y nosotros comida
tailandesa (Pad Thai y noodles con salsa de soja) que estaban muy buenos.
La experiencia con los tigres fue increíble, nunca la
olvidaremos, aunque hemos de decir que impone, sobre todos los grandes y
después de ver como jugaban entre ellos justo antes de entrar…
Al salir le dijimos a Mr Somset que no nos dejase en el
hotel, que preferíamos ir al Wararot Market y alli nos despedimos de él (a
pesar de que su ingles era escaso nos entendimos perfectamente y fue muy amable
y dispuesto en todo momento). Este mercado se entremezcla con el barrio chino
de Chiang Mai y es un batiburrillo de puestos de todo tipo, desde anguilas o
tortugas, pasando por frutas y verduras, frutos secos hasta todo tipo de ropa y
complementos, pasado por cacharrería varia del todo a 100...eso sí, desordenado
y caótico a más no poder, pero sin perder el encanto de un lugar exótico, adiferencia
del Night Bazar, que está más orientado a productos para el turista.
Ya de vuelta al hotel pasamos por uno de los innumerables Seven
eleven para comprar algo de cena y tomarlo en la habitación del hotel.